Sí, yo también soy un ser humano, y también he tenido que hundirme en las profundidades de mi cama y sus sábanas y apoyarme en cosas que no son del todo fiables para encontrar el rumbo correcto de nuevo, encontrar el norte. Estoy harta de que todos me miréis como si no pudiera cometer ningún error, como si fuera algo extraño que debería ponerse bajo estudio. Y veo mi vida pasar, así entre rumores, mentiras y cosas que no sé clasificar, veo cómo poco a poco se me gastan los años, los momentos que debería haber vivido. Cada día veo cómo los números en el contador del ascensor se suceden, al igual que en los relojes, indicándome que cada vez me queda menos tiempo. Me siento estúpida al saber que estoy dejándome la vida en algo que no va a funcionar ni me va a solucionar nada de ninguna de las maneras posibles. Voy a romper las reglas, ahora sí, al igual que todos los estúpidos clichés que me obligan a ser como soy en éste momento.
Y es que, cada mañana, cuando mi despertador suena me repito a mí misma 'moriré otro día, cuando los que me odian me besen los pies'.

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